La puerta entornada

Posted on October 14, 2011

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  Cristian se está masturbando en la cama mientras con un ojo ve las fotos de una muchacha desnuda en su celular y con el otro revisa la puerta de su cuarto que ha quedado entornada. La madre irrumpe vehemente y prende la luz.
  -¡Cristian! –Se tapa los ojos y amaga con apagar la luz de nuevo. Cristian se tapa entre las sábanas y deja su celular al costado  -.¿Qué estás haciendo?
  -Mamá, por favor. Apagá la luz y cerrá la puerta.
  -¿Pero a vos te parece? A tu edad estar haciendo eso. ¿No te enseñé nada yo?
  -Por favor, andate en este momento.
  -Vas a cumplir veintidós años nene. ¿Por qué lo hacés? ¿No estás conforme con tu novia?
  -Mamá, te lo pido por favor dejame en paz. No estoy teniendo esta discusión con vos.
  -¿Cómo que no? Soy tu madre, te estoy preguntando algo cuerente. Bernardo, vení.
  -Por favor tragame tierra.
  -¿Qué pasa vieja?
  -El nene estaba viendo chanchadas desde el celular mientras… mientras se tocaba el pito  – Le dijo al oído.
  -Pero pibe. ¿No tenías una novia vos?
  -Les pido por favor que me dejen en paz. No puede ser que no tenga privacidad.
  -Che, escuchame. Tenés que cerrar bien la puerta si querés… erm. ¿Me entendés?  – dijo mientras se acercaba hasta la cama. Amagó con sentarse pero pensándolo bien se quedó de pié.
  -No viejo. No le digas eso. No lo tiene que hacer.
  -Mami, te llama la tía.
  -Gracias Coquito. Hola, Mirta ¿Cómo estás? Mal querida, el nene, a su edad y todavía se toca.
  -¡Uy! ¿Qué pasó? ¿Quilombo?
  -Mirá, lo que yo te quiero decir es que no está mal lo que estás haciendo ¿Entendés? Es natural.
  -¡Epa! Esta es la novia de Cristian. Que buena que está.
  -Salí de acá pendejo.
  -Bueno che. No se peleen. ¿Entendés lo que te quiero decir?
  -Lo único que quiero es que se vayan ya de mi cuarto. ¡Te dije que dejaras mi celular!
  -¡Ay! Si horrible. Bueno, dame un segundo. Nene, la tía te quiere hablar. ¿Quiere saber qué te pasa?
  -¡Vayanse! ¡Pero la puta madre!
  -¿Pero cómo me vas a hablar así? Tan mal te eduqué. ¿Lo escuchaste?
  -Vamos Esther. Dejémoslo tranquilo. Son cosas de la juventud.
  -Ninguna juventud. Eso está mal.
  -Pero no digas pavadas che.
  -Vos lo querés apañar porque vos también te tocás el pito.
  -¡¿Pero quién te crees que sos vos para hablarme así?! Vamos, pa’ fuera.
  -No me voy nada hasta hablar con mi hijo.
  -Che, me pasás las fotos por bluetooth. Por fa. No se las muestro a nadie, posta.
  -Al pibe me lo dejás en paz.
  -Correte, lo querés llevar por el mal camino.
  -¡Basta! ¡Todos ustedes, basta! No puede ser que en esta casa no me pueda hacer la paja en mi propio cuarto. Se van, se van.
  -Nene tapate por favor.
  -Ya lo escuchaste vamos –Esther y Bernardo se van.
  -Che, la próxima cerrá bien la puerta o andá al baño.
  -Dudo que haya próxima vez, pero gracias.
Coquito sale del cuarto dejando la puerta bien cerrada.

Manuel Bláuab ©
2011   – Buenos Aires

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