Sobre la pornografía y el cine

Posted on January 2, 2013


El porno y el cine –haré esta diferenciación arbitraria para que se entienda cuando se hace referencia a uno y cuando al otro- no son tan diferentes como podría creerse. El porno es un género más, sin embargo la enorme producción que existe lo vuelve independiente del resto. Existen diversas producciones pornográficas, muchas de ellas nacen gracias a la explosión de internet y de las que surgieron variaciones o simplificaciones de un género “más cinematográfico”. Se tratan de clips que van directo al asunto ya privando del deseo y del tabú que es el responsable de la perversión. Antes de que surgiera esta nueva posibilidad para la industria, la pornografía se distribuía por televisión con canales pagos, revistas, casetes, y en fílmico.

La pornografía existe desde hace varios siglos y debido a la estigmatización y persecución que ha sufrido se ha mantenido bajo las sombras durante tanto tiempo. En Europa la imprenta permitió que en 1558 se publicara el Heptameron de Margaret of Angoulême, que utilizaba la ténica de narración del Decamerón pero más perversito. Hoy en día, si bien está más aceptado, existen organizaciones a granel que persiguen la exposición de desnudez y escenas de sexo. No sólo en el porno sino también en el cine y en la televisión.

Los productores de las películas que más llegan nuestro país buscan una imagen femenina y seductora para que participe de la película porque saben que exponiéndola bien –double sense, doublé sense everywhere- pueden captar mayor público masculino. No voy a ahondar sobre esto porque acerca de la exposición y cosificación de la mujer en la publicidad ya hay suficiente tela para cortar como para otro artículo.

El porno y el cine a veces se encuentran con similitudes que los unen y diferencian solamente por el género. En este momento el director –al que muchos aman- Lars Von Trier se encuentra en la etapa de post-producción de su última película Nymphomaniac de la cual se sabe que tendrá escenas de sexo explícito –prepárense para la catarata de elogios de algunos críticos- y cuenta con la actuación de Uma Thurman, Shia LaBeouf, Christian Slater y Willem Defoe, entre otros. Hace poco hablamos sobre Starlet de Sean Baker que pasó por Mar del Plata este año. La protagonista interpreta una actriz porno y en el medio de la película aparece, sin esconder mucho, una escena de sexo entre dos actores porno de verdad (la mujer es la doble de la actriz protagonista).

Sin embargo, con este ejemplo y otros tantos que podría dar como el de la escena de sexo en To live and die in L.A. de Friedkin, no estoy siendo justo con la comparación puesto que en las películas serias –pongámosle- el objetivo de la escenas de sexo no es el mismo que en el porno en donde estas son el objetivo. Eso no quita que existan películas con tramas y estéticas cuidadas cercanas al cine como las puestas de Mario Salieri, entre otras que son películas con guiones, productores, directores, montajistas, directores de sonido, fotografía y arte.

Existen varios actores y actrices que saltaron de la actuación en el porno y pasaron al cine como Jackie Chan –no te esperabas esa-, Cameron Díaz, Sylvester Stallone y otras más sabidas como Carmen Elektra y Jenna Jameson. También existen directores que incursionaron en la pornografía o películas Clase-B como Alan Roberts y Bud Townsend quien es el director de la célebre Alice In Wonderland An X-Rated Musical Fantasy del año ’76 que cuenta con la actuación de la actriz Kristine DeBell quien tres años después estrenó Meatballs, una comedia con Bill Murray. Está la idea en el imaginario de que las actrices y actores incursionan en el porno para tener la oportunidad de mostrar sus bondades, si es que existen, actorales. Lo cual es lo mismo que decir que una persona se vuelve taxista para llegar a ser piloto de TC algún día –no offense-.

Hay una aparente fascinación y aprecio por la comunidad cinéfila, o parte de ella, hacia ciertas producciones pornográficas o softcore (como las que aparecían en The Film Zone hace trece años –no hagan los giles que las veían todas las noches), quizá por esta estrecha relación que existe entre estas producciones y el cine de Clase-B con el bajo presupuesto, las actuaciones hasta ahí pasables y la búsqueda de todo un equipo técnico de sobrellevar la película a pesar del bajo presupuesto.

Podríamos decir entonces que la pornografía forma parte del cine en cuanto a que es un género pero debido a su trascendencia y nivel de producción se volvió un mercado en sí mismo a lo largo de los años. Es un mundo aparte con sus actores y actrices, directores y productores, convenciones y fans. Y cada tanto surgen producciones que se asemejan al cine y comparten, por ese momento, un mismo lugar.

Comedia

La película antes mencionada, Alice In Wonderland An X-Rated Musical Fantasy, pertenece también al género de la comedia. El porno también es tomado con poca seriedad, no por los fans que abarrotan las convenciones en USA y Europa, sino por el resto de la comunidad –salvo por aquellos que lo demonizan-. La industria, lejos de luchar contra esto y tomarlo como una ofensa, ha sabido capitalizarlo en parodias sexuales de películas muy conocidas. Les dejo una lista hilarante de títulos.

ET: The Extra-Testical; Black Cock Down -Leave no man’s behind!- ; There’s Something Inside Mary; Battlestar Orgasmica; Big Trouble in Little Vagina; I Know Who You Did Last Summer; Lawrence of a Labia; The Bare Bitch Project; Super Hornio Brothers.

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