Sobre el debate entre Bill Nye y Ken Ham

Posted on February 7, 2014


El fanatismo no conoce banderas y se expresa a través de cualquier medio. Pero, sabe muchas veces pasar desapercibido cuando se presenta dentro de algo en lo que más o menos todos acordamos. Así es como de a poco van naciendo las ideas de utopías que nos ofrecen un mundo mágico e irreal pero que aparenta posible. Se trata de un mundo que ha cancelado la historia por completo y está muerto porque sí todo está en su lugar y en justo equilibrio entonces no hay movimiento, todo está dado y sabido y cualquier descubrimiento será asimilado dentro del mismo paradigma que, por ser una utopía, todos concebimos de igual forma.

No quisiera ser sensacionalista ni mucho menos, pero no me lo va a creer, el universo es relativo y todo está sujeto a cambio y en movimiento constante. ¿Que cómo lo sé? Muy sencillo, basta con ver que alrededor del mundo la gente tiene visiones distintas acerca de todo y no ser lo suficientemente estúpido como para creer que existe una forma posible de pensar y que todos estamos mayormente equivocados.

Pero hay gente que necesita que le den la razón. Gente que si el mundo en el que cree vivir no es como se lo imagina entonces entra en una crisis, pero la mayoría lo resuelve negándolo y encuentra tantas teorías ad-hoc para rebatir cualquier grieta en su pensamiento hasta llegar al querido y siempre bien ponderado porque es así que nunca falla.

El cuatro de febrero de este año, el Museo de la Creación, (ah, las cosas que inventan los chicos), en Kentucky, invitó a Bill Nye, científico, (no tengo pruebas para negar que se trate de Batman pero sólo puedo decir que nunca los he visto a ambos juntos), que en los noventa tenía un programa de ciencia para niños, (sí, como Beakman), y Ken Ham, un australiano que defiende la postura de la creación del mundo en seis días hace unos seis mil años, para que debatieran acerca del origen del mundo y el hombre. La pregunta que disparó el debate de alrededor de dos horas y media fue si la creación es viable en el mundo científico actual.

Ahora bien, el debate terminó siendo algo así como Nye explicando porque no tiene sentido que el arca de Noé albergara a una gran cantidad de animales y pruebas científicas acerca de esto y de aquello, que son interesantes pero que no tienen mucho que ver con esta idea disparadora del debate, y Ham diciendo que como no se puede ser exacto con las medidas científicas y al haber errores entonces uno no tiene razón para negar la veracidad del libro en el que él ha decidido creer, vaya uno a saber porque.

Creo que uno de los debates más aburridos e innecesarios es el de la ciencia y la religión. Digo, ¿Qué esperan sacar de esto? ¿Acaso alguien le va a abrir la cabeza al otro para que piense cómo él? ¿Por qué habría de hacerlo? No importa si alguien cree que la tierra se creó hace seis mil años, el problema es que se enseñe o profese como la única manera posible de explicar el universo que habitamos basados en un libro escrito en dos partes hace miles de años sólo porque sí.

En cada respuesta, Nye explica las razones por las cuales el cree que el modelo de Ham resulta poco viable. Y está bien, utiliza esas palabras y reconoce que las respuestas de la creación no lo satisfacen. Pero hay algo mucho peor que sucedió en ese debate que pasó de largo completamente. Cada uno intentó superar al otro con su idea del mundo. Quizá la de Nye sea más abierta y escéptica, pero eso no la hace mejor. ¿Qué razones tengo para creer que la ciencia es una herramienta neutral para conocer el mundo y verificarlo? Ninguna, porque de hecho no lo es. Es cierto que en los últimos quinientos años ha sido una gran aliada del progreso de la humanidad pero también ha servida para conspirar contra nosotros mismos. Nye decía con cierta liviandad que un descubrimiento podía cambiar el mundo de la ciencia y eso es mentira. Porque como toda otra institución, está regida por personas y sí, el uso de la palabra regida no es casual porque existe una pirámide jerárquica que marca el camino. La ciencia sí se transformó en su modo operativo en la dueña de la verdad cómo lo hacía la religión católica en el Medioevo. Entonces no es tan fácil, no basta con que un pelandrún descubra la materia oscura, tiene que ser aceptada por la comunidad científica, los verificadores de la verdad en un mundo relativo.

¿Qué diferencia hay entonces entre Nye y Ham? No mucha, salvo por la capacidad de que Nye de ofrecer una variedad de ejemplos en sus respuestas mientras que Ham se quedaba sólo con la Biblia.

Cuando Ham expuso por primera vez se refirió varias veces a cuál era la manera correcta de pensar. Esa utopía en la que todos seguimos al líder negando absolutamente toda opinión contraria. Pero Nye no le cuestionó que dijera esto, sino que explicó porque estaba equivocado. Y esto no fue más que un duelo de fanáticos, quizá uno en mayor nivel que el otro, pero aún así fueron dos horas y media de una guerra innecesaria y sin sentido.

Ya que llegó hasta acá, y gracias de nuevo, le recomiendo este artículo desde una mirada más particular de un local acerca de la cuestión sobre cómo los americanos aman el espectáculo y la guerra cultural.

En internet, se pudo ver la reacción de mucha gente alabando a Nye por cómo le había cerrado la boca a Ham y bla bla bla. Y esto es otro ejemplo de lo mismo y menosprecio por otra idea basada en que toda persona religiosa es en realidad un fanático y no es así, que un tipo crea en Dios no lo hace un loco, si acepta otras formas de pensar y ver quién soy yo para discutirle lo contrario.

Los racionalistas han querido vengarse largo y suficiente contra la opresión religiosa en occidente que terminaron transformándose en lo mismo.

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