Una broma que requiere tiempo

Posted on February 22, 2014


Me gusta la siguiente idea para una broma cuya víctima podría ser cualquier persona en cualquier lugar siempre y cuando cuente con algo de dinero, un teléfono y pocas ganas de cocinar. Quién la haga necesitará un delivery de comida y algo de persistencia además de aceptar la pérdida de un cliente.

El tema sería así, una persona, la famosa víctima, hace un pedido, pongamos de pizza.

-Pisería.

-Sí, que tal. Para hacer un pedido.

-¿Qué le mandamos?

-Una muzzarella grande, dos porciones de fainá y una cerveza de litro.

-¿Stella está bien?

-¿Heineken no tiene?

-No trabajamos esa línea, caballero.

-A ver… Che, dice que no tiene Heineken. ¿Stella está bien, no? Bueno. Sí, una Stella, por favor. ¡Perdón, perdón! Dos, sí dos.

-Dirección.

Se la da.

-Muy bien, ciento ochenta pesos- sí, así de caro está todo- ¿Con cuanto va a abonar?

-Doscientos.

-Ahí se lo mandamos.

Pero el tema es que nunca se lo mandan. A la hora llama el tipo para quejarse.

-Pisería.

-Sí, qué tal. Mire, hace como una hora más o menos hice un pedido para la dirección tal y no llegó todavía.

-A ver, un segundo. -Y se toma más que eso- Ya se lo mandamos, jefe. Ya tendría que haberlo recibido porque hace veinte minutos salió el chico con la moto y usted era el primero en la ruta.

-Bueno pero no llegó.

-Ahí está el pibe, deme un segundo. Che ¿Llamaron de tal lado, les entregaste la pisa? Sí, esa dirección. ¿Cómo? ¿Qué te dijo? Eh, discúlpeme, señor, pero acá volvió el chico con el pedido y todo y me dijo que usted lo cargó y no le quiso bajar a abrir.

-¿Perdón?

-No, no. Perdón, nada. Me dijo que le llevó el pedido y que usted se hizo el desentendido, que no había hecho pedido alguno.

-Pero no, señor. No lo estaría llamando si…

-Si, nada señor. Constatamos la dirección y está bien. No llame más que no le vamos a atender.

Y le corta.

Ahora es donde empieza la cosa. La situación fue lo suficientemente rara y confusa como para que el tipo se la acuerde y le cuente a sus amigos de lo sucedido. Le dijeron que le habían llevado pizza y que él no les quiso abrir. Podrían haberse confundido de dirección pero era la correcta. ¿Cómo es que pasan estas cosas? Y la duda que siempre lo tendrá preguntándose cada vez que se acuerde de la anécdota.

Pero un año más tarde, a la misma hora, el pibe del delivery le toca el timbre.

-¿Quién es?

-El pedido, señor.

-Yo no hice ningún pedido.

-Dirección tal, piso tanto. ¿Está bien?

-Sí, pero no pedí nada.

-Acá tengo una muzzarella grande con dos porciones de fainá y dos Stellas, cambio de doscientos.

-No, está equivocado.

-No puede ser señor, me mandaron recién.

-Espere, espere. ¿Qué me dijo que es el pedido? -y le repite.

En este momento ya algo comienza a recordar, vagamente tiene la sensación de que esto le es familiar por alguna razón.

-¿De qué pizzería es?

-Don Ernesto, señor. ¿Me va a bajar a abrir? Usted es el primero en mi ruta, me quedan otros.

-Pero pisería Don Ernesto cerró hace meses.

-No señor, acabamos de abrir, justo antes de año nuevo.

-Pero no, si cerraron el año pasado.

-¿Cómo íbamos a cerrar el año pasado si ni siquiera habíamos abierto?

-Perdón ¿Usted me está cargando?

-Señor, se enfría la pisa ¿Me va a bajar abrir o me va a tener hasta el 2015 esperando?

-Es 2015.

-No señor, es 2014. Bueno, si no me va a tomar en serio me voy. No vuelva a llamar que no le vamos a mandar.

Tardaría un año, pero algo me dice que sería genial.

Posted in: La vida